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Yo soy lo que esta pasando

Hoy no entiendo al mundo. La gran mayoría busca validación constantemente en las redes sociales. Si están, son; y si no, ¿quiénes son? 

Imagen dividida: a la izquierda, un hombre pensativo en un escritorio iluminado por una vela; a la derecha, un aro de luz iluminando un teléfono en una habitación vacía.

A veces pasamos, sin ser lo que pasa

Casi todos quieren formar parte del circo.
​Sonreír más.
Presumir más.
Y aparentar tenerlo todo.
​Aunque, en realidad, el llanto, la soledad y la tristeza sean la constante que más se repite en estos tiempos. Hacer ver a los demás lo que les falta es la cumbre del éxito. Proclamarse rey siendo peón es la nueva tendencia de la sociedad.
​Y mientras tanto, millones se sienten invisibles. Una sociedad que crea personas rotas, con la sensación constante de estar fallando.
​¿Y si fallar no fuera el error? Porque el que no falla, no aprende. Y el que no aprende, no se supera. Creo que esas personas que hoy se sienten rotas son las que pueden despertar mañana. Porque esa sensación de no encajar en ningún lugar es lo que te obliga a levantarte y construir tu propio mundo.
​“Y me pregunto si, en vez de crear gente rota, creamos gente con hambre”.
​Gente que busque un propósito real, que sepa hacia dónde va. Pero es mejor hacernos creer que la vida es una competencia absurda. Que solo vales si cumples un molde. Que solo existes si imitas la felicidad de otro.
​Pero el alma no imita. El alma crea. Y cuando crea, lo hace libre, sin temor y sin cadenas.
​No más disciplina ciega. Necesitamos disciplina rebelde. No la que obedece, sino la que construye.
​Porque para no hablar y no pensar solo nos basta el tiempo, que cuando llega al final se convierte en silencio. Así que, mientras estemos vivos, necesitamos gritar, romper, llorar, construir y cuestionar. Para darnos cuenta de que no somos perfectos, pero que no ser perfectos nos hace únicos.
​Quiero vivir en el mundo y no pedir permiso. Quiero sentir el golpe del aire y esa adrenalina que me hace dueño de mi propio destino. Porque nadie toma mis decisiones; mis actos traen consecuencias y asumo mi responsabilidad.
​✨ Hoy prefiero morir siendo libre, que vivir siendo esclavo.
​Y no es que yo quiera morir. Al contrario: amo la vida con toda mi fuerza. Amo ser libre. Pensar, equivocarme. Amo incluso cuando me rompo, porque me enseña que soy humano.
​Y en ese punto donde siento que muero —donde todos alguna vez sentimos que morimos— descubro que puedo ir de la muerte a la vida. Y aunque sé que la vida es frágil, que puede apagarse en cualquier momento, eso no detiene mis deseos de desafiar los límites de la mortalidad.
​Es por eso que nada me detiene. No voy a vivir con miedo ni esperando permiso. Voy a vivir intensamente hasta el último segundo... porque ese segundo puede ser el más valioso de todos. El tiempo se detiene cuando enfrentas tus miedos y vas por tus sueños.
​Vivir queriendo tocar el cielo no es locura; la locura es ponerle límites a tus sueños, actuar bajo las reglas de otros y morir creyendo que no era posible conseguir lo que buscas. Porque, en realidad, a veces debes cambiar el camino, pero no el destino.
​Por eso hay que volver a lo real.
A los instintos.
A los deseos.
A lo humano.
​No somos modas. No somos ovejas. Cada uno tiene dentro un fuego único. Y la rebeldía no es un error: es un derecho.
​Yo no miro lo que está pasando.
Yo soy lo que está pasando.
​Y te pregunto:
¿Vas a seguir siendo parte de la multitud obediente?
¿O vas a romper el guion y convertirte en el protagonista de tu vida?
​No pidas permiso.
Vive a tu manera.
                                       Yohany > Creador del Movimiento A Tu Manera

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