Sigo pensando en la tierra que una vez dejé. Sigo buscando los sueños que una vez perdí. Busco entre los recuerdos momentos en que fui feliz... y no entiendo por qué ahora me traen tristeza. Es una paradoja increíble: busco felicidad y consigo nostalgia. Siento que debí haber abrazado más, haber besado más, haber estado más. Pero ya nada puedo cambiar. Me siento feliz por el sueño que vine a buscar. Logré mucho, mucho más que otros que no pudieron perseguir los suyos. Pero lejos de lo que se piensa, extraño todo lo que dejé. Vivo con momentos que jamás volveré a tener. Sueño con instantes que quisiera recuperar. Personas que no voy a volver a abrazar. El barrio donde corría y era feliz de niño. Mi primer amor. Mi último adiós. Tengo recuerdos que hieren como vidrios encajados en la piel. Para los que piensan que emigrar es un sueño hecho realidad, debo decirles que pierdes mucho en el proceso. Parte de ti muere, y otra parte renace. Lo llaman crecimiento — o eso dicen — por...