El arte nació para liberar el alma.
Pero hoy… el arte está en venta.
Nos convencieron de que crear era hacer lo que los demás querían, y no lo que tú sentías. Que expresar era vender. Que sentir… era perder el tiempo.
El nuevo arte no inspira. Programa.
Por eso muchos hoy se sienten vacíos — es incoherente buscar fuerza en lo que no enseña nada.
El artista ya no es guia . Ahora promueve todo lo que destruye olvidando que su mision es construir. Dejó de ser libre para convertirse en herramienta.
Antes podían morir pobres, pero hacían lo que sentían. Antes dejaban legado. Ahora el arte es tan pasajero como la tendencia que lo creó.
Y así fue como mataron la belleza — con métricas, algoritmos y filtros que borran la emoción.
Nos domesticaron el alma. Nos enseñaron a crear lo que vende, no lo que sentimos. El artista se volvió esclavo del aplauso, y el aplauso… una moneda más en la economía del ego.
Nos dijeron que si no eres tendencia, no existes.
Y la gente empezó a crear para gustar, no para decir la verdad.
El sistema no censura destruyendo. Censura distrayendo. Te llena de brillo para que no veas la oscuridad. Y a veces no lo hace con leyes — lo hace con tendencias que agradan para poder apagar lo que despierta.
¿Cuándo fue que el arte dejó de doler, de inspirar, de enseñar?
Antes las canciones tenían alma. Los cuadros sangraban. Los poemas eran heridas abiertas.
Hoy todo suena perfecto.
Pero nada vibra.
Y lo que no vibra… no vive.
Yo pasé mucho tiempo en esa oscuridad.
Soy compositor. Hago música romántica. Y recuerdo cuántas veces me dijeron: "Haz algo movido. Eso es lo que está de moda. Tienes que hablar de sexo, droga y bebida — eso es lo que pega."
Y paré.
Me detuve. Y morí en vida por un tiempo.
Porque la verdad es que sentía más tristeza cuando creaba lo que ellos querían que cuando hacía lo que yo sentía. Las opiniones pueden apagar tu sueño si tú se lo permites.
Hasta que desperté.
Y decidí que todo lo vivido podía inspirar a muchos.
Hoy me siento libre. Porque no pienso detenerme.
Ser fiel a tu musa es lo que separa a un artista de un comerciante.
Sí — puedes quedarte enterrado en el algoritmo. Sí — puedes caer en el olvido. Pero nada es más grande que irse de este mundo habiendo hecho lo que querías, y no lo que otros deseaban.
No quiero ser parte de lo que adoctrina a una sociedad que va directo a su destrucción emocional.
Lo que parece inofensivo realmente no lo es. La música de hoy ha convertido a los gánsteres en ídolos y al amor en una estupidez.
No se habla de los héroes del día a día — los que persiguen sus sueños, los que se sacrifican por sus familias, los que lo dejan todo por amor, los que morirían por los suyos. Eso queda opacado por el odio, la violencia y el dinero.
Pero aún hay fuego.
Aún quedan locos que no pueden fingir. Que crean sin permiso. Que no esperan aprobación. Son los que pintan con dolor, los que escriben con ternura, los que cantan todo lo que no pudieron decir de otra manera.
El arte no busca gustar. Busca despertar. Por eso incomoda. Por eso la callan.
El arte es la voz del alma. Y el alma no tiene jefe. No tiene contrato. No se mide en reproducciones.
El arte no se hace para ser tendencia. Se hace para ser verdad.
Crea aunque nadie te entienda.
Crea aunque nadie te vea.
Porque el arte real no busca aprobación.
Busca libertad.
Y cuando el arte se libera…
el alma despierta.
— Yohany > Creador del Movimiento A Tu Manera
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